El mar
no tiene espejo.
Tiene almohada.
Tiene un tejado de lana.
Si sopla el viento,
se lo arrebata.
Se queda frío,
azul,
sin mirada,
ocupando la noche y el día
en la danza.
El mar
no tiene espejo.
Tiene almohada.
Tiene un tejado de lana.
Si sopla el viento,
se lo arrebata.
Se queda frío,
azul,
sin mirada,
ocupando la noche y el día
en la danza.