No es el dolor lo que duele, sino el recordatorio.
La fecha de caducidad, el tiempo.
El tiempo es la cosa más dolorosa del mundo.
El cuerpo nunca ha sido mío.
Su dolor es algo que sucede en
ese espacio nebuloso de la percepción.
Y dejará de sujetarme, de atarme y…
de permitirme la presencia
en este lugar de luces y sombras.
Dejará de doler.
Algún día. Alguna tarde.
No recuerdo el dolor de niña.
Sólo tengo cicatrices.
Lo que fui.
A veces duelen,
a veces son cemento,
a veces no son nada.
Una foto. Plana.
Duele el tiempo, sí.
El que apremia.
El que se quemó.
El que no se muestra.
Las presencias que se queda.
Todo lo que deja fuera,
lo que no le cabe.
El tiempo es el peor amigo del hombre.
El dolor, la alarma.